El viaje
>> miércoles, 3 de marzo de 2010
Los lectores del subte son una raza de seres que tal vez no tengan nada en común pero todos comparten ese mismo viaje. Ese viaje por investigaciones periodísticas, novelas, cuentos, historias contemporáneas, clásicos o libros de autoayuda. Su travesía va al compás del vaivén de los vagones y atraviesa los empujones, los codazos, los cuerpos transpirados y los paraguas chorreantes.
A mi me gusta espiar qué está leyendo quien está al lado mio y robarle unas líneas. Me imagino quién será, por qué estará leyendo ese libro y no otro, si se lo compró o se lo habrán regalado, si realmente lo está leyendo o sólo lo tiene abierto mientras piensa en otra cosa.
Hoy, una mujer que tendría unos 55 años y aspecto de ama de casa o de profesora estaba leyendo 1984 de George Orwell. Y ésta es la frase que le robé:
- ¿Estáis dispuestos, los dos, a separaros y no volveros a ver nunca?
- No
- Interrumpió Julia.
- A Winston le parecía que había pasado muchísimo tiempo antes de contestar. Durante algunos momentos creyó haber perdido el habla. Se le movía la lengua sin emitir sonidos, formando las primeras sílabas de una palabra y luego de otra. Hasta que lo dijo, no sabía qué palabra iba a decir.
- No - dijo por fin.
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A mi me gusta espiar qué está leyendo quien está al lado mio y robarle unas líneas. Me imagino quién será, por qué estará leyendo ese libro y no otro, si se lo compró o se lo habrán regalado, si realmente lo está leyendo o sólo lo tiene abierto mientras piensa en otra cosa.
Hoy, una mujer que tendría unos 55 años y aspecto de ama de casa o de profesora estaba leyendo 1984 de George Orwell. Y ésta es la frase que le robé:
- ¿Estáis dispuestos, los dos, a separaros y no volveros a ver nunca?
- No
- Interrumpió Julia.
- A Winston le parecía que había pasado muchísimo tiempo antes de contestar. Durante algunos momentos creyó haber perdido el habla. Se le movía la lengua sin emitir sonidos, formando las primeras sílabas de una palabra y luego de otra. Hasta que lo dijo, no sabía qué palabra iba a decir.
- No - dijo por fin.

